UGT 1888-2005 BREVE RESEÑA HISTÓRICA

 

En el año 1888, a las 10'30 horas del 12 de agosto, veintiséis hombres tomaban asiento en el salón del Círculo Socialista ubicado en la calle Tallers, 29, de Barcelona, para iniciar el Primer Congreso Nacional Obrero: Antonio García Quejido, Pablo Iglesias, Juan Serna, Basilio Martín Rodríguez, Pablo Roca, Pedro Botifoll, Ramón Cuñé, Constantino Amigó, Antonio Cortés, Juan Roca, Baldomero Carbonell, Rafael Orrioles, José Anguera, Toribio Reoyo, Salvador Ferrer, Cristóbal Uño, Antonio Torroella, José Sarcos, Ramón Perramón, Jaime Mora, Juan Matas, J. Castells, José Pons, Juan Boixader, Juan Palomero y Antonio Moliner. Estos 26 delegados, que representaban a 44 sociedades obreras (28 de ellas de Cataluña y 16 a las provincias castellanas) y a un  total de 4.668 afiliados, de los que 1.391 correspondían a la Federación Tipográfica Española, habían llegado animados por un empeño común: constituir la primera Organización nacional de sociedades obreras para defender sus intereses de asalariados frente a la patronal.

El Congreso duró hasta el día 14 y en la segunda sesión un tipógrafo llamado Pablo Iglesias Posse proponía que la nueva Organización obrera llevara por nombre "Unión General de Trabajadores de España". La sugerencia fue aprobada por el Congreso, que antes de cerrar sus sesiones eligió como presidente de la organización a un compañero de Pablo Iglesias, el también tipógrafo Antonio García Quejido, secretario a su vez de la Federación Socialista Madrileña.

La recién nacida UGT se organiza a base de Secciones de Oficio a nivel local y por Federaciones a nivel nacional, queda aprobado un programa de fijación de salarios mínimos, y se acuerda la petición de la jornada de ocho horas. La cuota de afiliación queda fijada en cinco céntimos. Como órgano directivo entre Congresos actúa el Comité Nacional. Así cristalizaban los deseos de miles de trabajadores que, a raíz de la aparición de la I Internacional (1864), venían dirigiendo sus esfuerzos a crear Asociaciones obreras basadas en la solidaridad y estructuradas en agrupaciones de oficios.

En torno a una de esas Asociaciones (la Asociación del Arte de Imprimir, de Madrid), y a una de sus figuras más destacadas, Pablo Iglesias, se nuclea la tendencia marxista que sería decisoria para la fundación del PSOE y la creación de UGT, su Organización hermana en el campo laboral. De hecho, pocos días después de la celebración de este Primer Congreso Nacional Obrero se celebra el Congreso del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) que establecería como requisito para la militancia en el partido la pertenencia al sindicato recién creado.

Hasta finales de siglo, UGT experimenta un proceso de consolidación y va extendiendo su influencia a las diversas provincias españolas (particularmente por la cuenca minera asturiana y Vizcaya gracias a la labor de dirigentes como Varela y Vigil, Manuel Llaneza y Perezagua). En 1890 se celebra el II Congreso de UGT y por primera vez en España se celebra el 1º de Mayo (en Barcelona, Madrid y Bilbao). Con el cierre del siglo, UGT había pasado a tener más de 26.000 afiliados y para 1910, fecha de fundación de la CNT (Confederaci ón Nacional del Trabajo), el número de afiliados al sindicato socialista alcanzaba los 43.000. Ese mismo año, Pablo Iglesias se convierte en el primer diputado obrero de España.

En 1892 se celebra el III Congreso de UGT; dos años más tarde el IV Congreso, y en 1896 el V Congreso. En su VI Congreso (1899), la sede central del sindicato en Barcelona se traslada a Madrid. Los últimos años del siglo XIX resultan difíciles para el movimiento obrero español debido a las suspensiones, detenciones y violentas represalias que provocan las numerosas huelgas y actos de protesta de los trabajadores contra las guerras coloniales en las que, por aquel entonces, se ve enzarzada España (Huelga General contra la guerra de Marruecos el 26 de julio de 1909).

Durante la primera década del siglo XX, UGT experimenta un período de desarrollo ideológico y organizativo. Es a partir de entonces cuando se perfila una nueva generación de dirigentes, tales como Saborit, Indalecio Prieto y Anguiano. La Organización va creciendo hasta llegar en 1915 a los 110.000 afiliados. En el X Congreso de 1911 se sustituyen los Sindicatos de Oficios por Sindicatos de Industria, lo que permitirá la consolidación del movimiento reivindicativo y la creación de Sindicatos poderosos. Esta es también la década de la creación de cooperativas obreras y centros educativos y de esparcimiento, como las Casas del Pueblo. En 1914 se celebra el XI Congreso y en 1916 tiene lugar el XII Congreso que aprueba el primer plan de lucha contra el aumento del coste de la vida.

La activa participación de UGT en las numerosas huelgas que tienen lugar en la segunda década del siglo XX (y que desembocan en la huelga general del 13 de agosto de 1917, cuando es decretado el estado de guerra) hace aún frecuentes, sin embargo, las disoluciones de la organización y la encarcelación de sus dirigentes. El año 1917 es crucial para el desarrollo futuro del sindicalismo en nuestro país. Este es el año en que el Movimiento Obrero descubre su capacidad de influir en las decisiones políticas, se enfrenta abiertamente al Gobierno y es capaz de ofrecer una alternativa. Dos meses después, otros acontecimientos exteriores reforzarían ese descubrimiento: la Revolución de Octubre.

La huelga general del 13 de agosto de 1917 (precedida por la publicación de un manifiesto redactado por Besteiro en el que se pedía la formación de un Gobierno provisional y el final del sistema caciquil de elecciones) vino precedida por la huelga general convocada por el sector ferroviario de UGT el día 9 y que se inició al día siguiente extendiéndose a todo el país. Esa huelga general da lugar a choques entre el Ejército y los huelguistas y los miembros del Comité de Huelga son condenados a cadena perpetua en Consejo de Guerra celebrado el 29 de septiembre. Pero éstos, entre los que se encuentran Besteiro, Largo Caballero, Saborit y Anguiano, son puestos en libertad unos meses después de anunciada la condena al ser elegidos diputados. El saldo total de la huelga general en toda España fue de 2.000 detenidos aproximadamente y cerca de un centenar de obreros muertos. Esta huelga general marcó un punto máximo de combatividad y tuvo un alcance histórico, ya que fue la primera de género político en España que, con carácter general, abarcó a todo el territorio nacional. Al año siguiente, UGT celebra su XIII Congreso en el que se aprueba un Programa Máximo.

Los ecos de la revolución rusa repercuten en los debates entre los afiliados a UGT, y también al PSOE. Algunos se muestran partidarios de adherirse a la III Internacional (creada por Lenin en 1921), pero son derrotadas sus tesis tanto en el Sindicato como en el Partido y ello provoca posteriormente una escisión que se salda con la fundación por parte de los perdedores del Partido Comunista Obrero Español (PCOE). Mientras tanto, en 1919, los trabajadores habían conseguido una de sus viejas aspiraciones: la jornada laboral de ocho horas. En 1920 UGT celebra su XIV Congreso. Para aquel entonces, con datos de 1921, UGT superaba con creces los 200.000 afiliados y un año más tarde, en 1922, celebra su XV Congreso.

La llegada al poder de Miguel Primo de Rivera en 1923, mediante un golpe de Estado, acrecienta las protestas obreras, tanto entre los ugetistas como entre los cenetistas. Estas protestas resultan en una disolución de los segundos (que eligen el enfrentamiento con el nuevo régimen) y un languidecimiento de los primeros. La muerte de Pablo Iglesias, en 1925, deja la responsabilidad de UGT en manos de Indalecio Prieto, Julián Besteiro y Francisco Largo Caballero, tres figuras claves del socialismo español en los años venideros tras la caída de la dictadura de Primo de Rivera, en 1930. En 1928 UGT celebra su XVI Congreso en el que se establece que las Federaciones de Industria son la base organizativa del Sindicato. Por esas fechas, UGT contaba con casi 300.000 afiliados y se producía la decisiva incorporación de los campesinos a la lucha sindical.

La caída de la dictadura y la instauración de la II República abre en el Sindicato la vieja polémica sobre la conveniencia o no de participar con los partidos republicanos en coaliciones políticas. En ese sentido, Francisco Largo Caballero se pronuncia, en principio, a favor de la participación e Indalecio Prieto asiste, a título personal, en San Sebastián, a la firma de un pacto por el que se perfila la coalición republicano-socialista que resultaría vencedora en las grandes ciudades en las elecciones del 12 de abril de 1931. Largo Caballero, como Ministro de Trabajo, promulga leyes sobre la jornada de ocho horas, salario mínimo, jurados mixtos, asociaciones obreras, etc.

Julián Besteiro no es partidario de implicar a UGT en la política y se distancia de las posturas de sus correligionarios Prieto y Largo Caballero. Esta decisión cuesta a Besteiro el ser desplazado por Largo Caballero en la dirección del PSOE en el Congreso de 1932 (año en el que se celebra el XVII Congreso de UGT, último Congreso sindical en España hasta 1976, y se produce una huelga general contra el golpe de Sanjurjo) y también su salida de la Comisión Ejecutiva del Sindicato al año siguiente, al ganar las tesis de Largo Caballero en una reunión del Comité Nacional. Con él dejan la Ejecutiva Saborit y Trifón Gómez. Víctima de la impaciencia y la decepción por las limitaciones que impone la vía parlamentaria, Largo Caballero se pronuncia partidario de una toma de poder mediante la acción revolucionaria. No es ajena a esta toma de posición de Largo Caballero su experiencia en el Gobierno como Ministro de Trabajo.

En 1934 la situación empeora, con un Gobierno de derechas dispuesto a ir recortando las mejoras sociales conseguidas por los trabajadores en la anterior legislatura, y que se emplea a fondo contra cualquier protesta laboral. Entre el 5 y el 18 de octubre se convoca una huelga general que prende en casi todo el país, particularmente en Asturias, donde la Alianza Obrera (UGT y CNT) se hace con las riendas y se crea una situación revolucionaria que el Gobierno reprime causando numerosas víctimas y practicando un sinfín de detenciones.

La polarización de las fuerzas políticas y sociales facilita la creación del Frente Popular, coalición de los partidos de izquierda, que ganará las elecciones de febrero de 1936 y que preside Largo Caballero. Pocos meses después empezará la Guerra Civil al sublevarse el General Franco contra la República (lo que motiva un llamamiento de UGT a la huelga general contra el golpe militar), y con la Guerra Civil se inicia un período de extraordinario esfuerzo para el Movimiento sindical, que se ve obligado a renunciar a muchas de las actividades propias de sus Organizaciones en aras de la defensa de la legitimidad nacional. En el umbral del conflicto, UGT contaba en sus filas con cerca de un millón y medio de afiliados, que debían compaginar la doble tarea de combatir en todos los frentes y asegurar la continuidad de la producción industrial y agrícola en la retaguardia.

Los años de la guerra son años de crisis y desgaste dentro del Movimiento sindical, debido, en parte, a las distintas posturas políticas que coexisten en su seno. En septiembre de 1937 la Comisión Ejecutiva de UGT expulsa a nueve Federaciones Nacionales que están descontentas con su gestión (entre ellas, la Federación del "glorioso Sindicato Minero Asturiano", de la que era Secretario General Ramón González Peña, Presidente del PSOE); antes de adoptar esta decisión, la Comisión Ejecutiva había suspendido en sus derechos a la Federación de las Artes Blancas de Madrid, una de las de más brillante historial revolucionario.

Anécdotas aparte, para estos sindicalistas, la Guerra Civil abre un paréntesis que les obliga a ejercer una lucha doble, en sus puestos de trabajo y en las barricadas, y se cierra con una derrota que obliga a miles de ellos a cruzar la frontera para terminar siendo internados en campos de concentración (como le sucedería al propio Largo Caballero). En el año 1939 son incautados los bienes acumulados por los Sindicatos obreros y comienza la larga noche de la dictadura franquista. El nuevo régimen reprime a las Organizaciones populares y a sus integrantes. Comienzan los juicios sumarísimos contra los que permanecen en la Península. Besteiro es encarcelado y muere en la prisión de Carmona (Sevilla) el 27 de septiembre de 1940. Los que escapan a las iras franquistas intentan organizarse en núcleos de resistencia que dieron lugar al nacimiento de los “maquis", grupos guerrilleros que combatieron en las montañas a lo largo de la década de los cuarenta.

Durante este paréntesis, sin embargo, los ugetistas que quedan en el interior comienzan a actuar en misiones de información, seguridad y socorro; los que han conseguido escapar intentarían mantener un mínimo de Organización en Toulouse, sur de Francia. En noviembre de 1944 se produce el I Congreso de UGT en el exilio.

En los años de la dictadura, UGT se dedica, desde su sede de Toulouse, a parar, con el apoyo de la CIOSL (Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres, a la que pertenece y de la que es miembro fundador en 1949), el reconocimiento internacional de los "sindicatos verticales" creados por el régimen franquista, a conseguir apoyo y solidaridad de los trabajadores de otras tierras para los esfuerzos de los españoles en sus acciones de protesta o conatos de huelga y a dar publicidad a estos hechos.

También será tarea importante la de propagar en el exterior la información sobre actos de represión del Gobierno franquista. En diciembre de 1959, con motivo de la visita a España del entonces presidente de Estados Unidos, Dwight Eisenhower, UGT edita en Toulouse una carta de los presos políticos españoles al mandatario norteamericano. En el periodo que abarca de 1944 hasta 1973, UGT celebra 12 Congresos en el exilio.

Mientras tanto, en el interior del país se suceden los intentos de mantener algún núcleo de acción, que terminan casi siempre en su disolución por la policía. Así ocurre en el año 1942. En 1944 se elige una Comisión Ejecutiva provisional, presidida por Gómez Egde, cuyos miembros son detenidos al año siguiente, con solicitud de penas de muerte y treinta años para los dirigentes regionales. Se elige en 1945, año en el que UGT participa en la creación de la Federación Sindical Mundial (FIM), una nueva Ejecutiva que preside Eduardo Villegas. El 23 de marzo de 1946 muere en París Largo Caballero. En ese mismo año se celebra el II Congreso de UGT en el exilio y en medio de una gran tensión se informa de la muerte de varios compañeros encargados de tareas de organización y enlace con el interior, así como de la captura y muerte de algunos delegados a este Congreso.

En Madrid son procesados y condenados los miembros de la segunda Ejecutiva, que preside Villegas. En el año 1947 UGT llama a la huelga en el País Vasco contra los bajos salarios y contra la dictadura franquista. El resultado de éstas y otras acciones es difícil de evaluar por falta de datos que contrasten la información proporcionada por los interesados, pero las cárceles se llenaban con cada acción, y ello es significativo. En 1949, III Congreso de UGT en el exilio. En 1951, año del IV Congreso de UGT en el exilio, un comando franquista asalta y destruye las oficinas de UGT en Toulouse y en 1953 (año en que se celebra el V Congreso de UGT en el exilio) Tomás Centeno, presidente de la Sexta Comisión Clandestina de UGT, muere torturado en los sótanos de la Dirección General de Seguridad de Madrid.

A mediados de los 50 (época en la que surgió otro movimiento sindical, Comisiones Obreras) y más concretamente entre 1956 (VI Congreso de UGT en el exilio) y 1958, son convocadas en España varias huelgas, que se saldan con nuevas oleadas de detenciones y torturas. Esta tónica continúa en la siguiente década y se extiende también hasta la misma fecha de la muerte de Franco. Pero, para entonces, ya está todo en marcha para el regreso. En 1959 se celebra el VII Congreso de UGT en el exilio y en 1961, en mayo, se crea formalmente la Alianza Sindical formada por UGT, CNT y STV. En 1962, año de gran convulsión social con multitud de huelgas, se celebra el VIII Congreso de UGT en el exilio. El IX Congreso tendrá lugar en 1965 y en 1968 el X Congreso también en el exilio cuya ejecutiva dimite y se elige otra al año siguiente. En 1971, en agosto, el XI Congreso elige a miembros del interior (clandestinos) y del exterior, entre los que se encuentra Nicolás Redondo. Situación que se reproduce en el XII Congreso, último Congreso en el exilio celebrado en 1973. En este año se constituye la Confederación Europea de Sindicatos (CES) de la que UGT es miembro fundador.

En los últimos años de la dictadura, como generalización de una amplia conciencia antifranquista, la lucha sindical de 1970 hizo emerger el movimiento obrero de sus reductos de Asturias, Vizcaya, Barcelona y Madrid, para extenderse por las nuevas áreas industriales. Al mismo tiempo, el sindicalismo internacional tomaba conciencia de la proximidad de una transición democrática en España y se movilizaba en apoyo de la UGT. La Organización Internacional del Trabajo -en la que participaba UGT desde 1974- se convirtió en una plataforma de denuncia de la falta de libertades sindicales en España. Los trabajadores europeos de multinacionales con filiales en nuestro país, actuando con una gran conciencia solidaria, realizaron acciones para presionar a las direcciones respectivas a favor de la democratización de España.

Paralelamente en el interior de España, la acción sindical impone nuevos instrumentos de lucha en las empresas, como las asambleas, los jurados y los comités representativos. Las organizaciones obreras se plantean la unidad de acción contra la represión, mediante fondos de solidaridad, comités internos de fábricas, frentes de lucha, coordinadoras locales y plataformas reivindicativas unitarias.

El nuevo análisis de la realidad perfiló la estrategia y táctica de UGT en los últimos años de la dictadura. Las tres líneas principales de actuación se dirigieron hacia la lucha por la democracia y la libertad sindical, la recuperación del papel de UGT en el movimiento obrero español, y la construcción del socialismo.

Asimismo, ante la propuesta del Gobierno de conservar las estructuras de la Organización Sindical franquista, la oposición de UGT jugó un papel esencial. Su iniciativa de celebrar ya en España el XXX Congreso supuso la primera señal de resistencia a la "reforma sindical", planteada por el ministro Rodolfo Martín Villa, por parte de unos sindicatos democráticos que exigían la libertad sindical plena.

Superada esta situación, la continuidad histórica de UGT quedó garantizada y, a partir de ese momento, entre finales de 1976 y durante 1977, el Sindicato experimentó un espectacular crecimiento en influencia y número de afiliados, al presentarse como un Sindicato con historia y apoyos suficientes.

En abril de 1976, entre los días 15 y 18, UGT celebra su XXX Congreso en Madrid, aún en la ilegalidad con el lema “A la unidad sindical por la libertad”. El acontecimiento se celebró en el mismo restaurante madrileño del barrio de Cuatro Caminos en el que se celebrara en 1932 el último Congreso del Sindicato en España (el XVII). En su discurso a los asistentes, el entonces secretario general Nicolás Redondo propugnó la ruptura política y sindical con el Gobierno de aquel momento, el primero de la monarquía, presidido por Arias Navarro. Además, hizo un repaso de la trayectoria de UGT desde su fundación: “Desde 1888, la UGT ha jugado un papel protagonista en todas las grandes luchas del proletariado español camino de su emancipación social; utilizando en cada caso el método que parecía más adecuado para la defensa de los intereses obreros, la Unión General ha encabezado indefectiblemente las acciones más trascendentales del movimiento obrero en nuestro país.

El nombre de UGT ha quedado ligado para siempre a jornadas como las de las huelgas revolucionarias de 1910 y 1917; a movilizaciones de masas como las que acarrearon la proclamación de la República en 1931 y el triunfo del Frente Popular en 1936, a insurrecciones populares como la de Octubre de 1934 en Asturias; a la defensa, con las armas en la mano, de la legalidad republicana entre 1936 y 1939, y a la infinidad de acciones de resistencia antifascistas realizadas sin interrupción durante los últimos 40 años y que van desde la lucha de guerrillas hasta los más recientes movimientos huelguísticos registrados por todo el país.

A este respecto, no podemos ni debemos olvidar que a lo largo de todo este recorrido, UGT se encontró siempre codo con codo con el Partido Socialista Obrero Español, que compartiendo con nosotros, principios, aspiraciones y praxis democrática, representó en todo momento el complemento a nivel político de nuestra acción sindical”.

El 23 de julio de 1976, UGT, Comisiones Obreras y USO participan en la creación de la Coordinadora de Organizaciones Sindicales (COS), que UGT abandona al año siguiente. El 26 de febrero de 1977 se celebra una reunión-cena en Ginebra entre el entonces Ministro de Relaciones Sindicales de UCD Enrique de la Mata Gorostizaga y miembros de UGT, en presencia de Otto Kersten, Secretario General de la CIOSL. Unos días antes, el 20 de febrero, UGT y Comisiones Obreras habían hecho público su censo de afiliados, a 1 de enero de 1977. La primera central sindical aseguraba contar con 60.000 afiliados y la segunda con 94.325.

Por otro lado, éste de 1977 fue un año rico en acontecimientos para el mundo sindical español. Las principales centrales sindicales actuaban abiertamente y el Gobierno hacía la vista gorda, mientras en el Parlamento se discutía un Decreto-Ley de Relaciones Sindicales, que se aprueba el 30 de marzo, y que reconocía la libertad de asociación sindical. No sería, sin embargo, hasta que Nicolás Redondo, encabezando una delegación sindical española, ocupara en la LXII Conferencia Internacional de la OIT el lugar que cuatro décadas antes había pertenecido a Francisco Largo Caballero que los Sindicatos quedaron "de facto" legalizados en España. Eso ocurría a fines de junio de 1977, tres meses después de que fuera legalizado el PCE (Partido Comunista de España). A partir de ese momento, comienza la pugna por la hegemonía sindical, que ese mismo año se ponen a preparar elecciones en diversas empresas.

En enero del 77 se presenta en Madrid, en el cine Capri, el sector "histórico" de UGT, presidido por Juan Gómez Egido. Como la historia de UGT sigue un curso paralelo con la del Partido Socialista Obrero Español, no es de extrañar que, a raíz del Congreso del Partido que se celebró en Toulouse en 1972, en el que vencieron los "socialistas del interior", y al desgajarse el PSOE en dos sectores (el "renovado", dirigido por Felipe González, y el "histórico" dirigido por Rodolfo Llópis), su brazo sindical corriera la misma suerte. Otra escisión, esta vez protagonizada por la Unión Sindical Obrera, serviría para incrementar el censo de UGT y, así, a finales del 77, en un Congreso Extraordinario Unificación UGT-USO, una gran fracción de USO, encabezada por José María Zufiaur, se integró en el sindicato. Los días 30 y 31 de julio tiene lugar un Congreso extraordinario de UGT como continuación del XXX Congreso.

Tras la legalización de las Centrales sindicales Nicolás Redondo anuncia, en julio de 1977, que se han repartido 700.000 carnets de UGT y cuentan con 500.000 afiliados que cotizan. Diez años después, en octubre de 1987, UGT tenía más de 660.000 afiliados en toda España. Al finalizar el año 2000, eran más de 750.000 los afiliados-cotizantes.

1978 es el año en que se normaliza políticamente el país con la aprobación, el 6 de diciembre, de la Constitución. Y en el plano sindical, ese mismo año se celebra el primer 1º de Mayo en la legalidad conjuntamente por las centrales sindicales más representativas con manifestaciones en todo el país. A la de Madrid asistieron casi un millón de personas. También se celebran las primeras elecciones sindicales a lo largo del año 1978, iniciándose el proceso en Málaga entre el 25 de enero y el 1 de febrero y en Cataluña durante la primera semana de febrero. De un total de 193.112 Delegados elegidos, las cifras oficiales adjudicaban 66.540 a Comisiones Obreras; 41.897 a UGT; 7.474 a la Unión Sindical Obrera; 1.931 a ELA; 35.000 a “No afiliados” y 40.270 aparecían bajo el concepto de “otros”. Dos años después, en 1980, y tras la elección de 164.617 Delegados en toda España, UGT ampliaba su representación, según los datos oficiales, a 48.194 y Comisiones Obreras lograba 50.817 Delegados.

Mientras tanto, en ese mismo año, del 25 al 28 de mayo, se celebra el XXXI Congreso de UGT, en esta ocasión en Barcelona, con el lema “...y la lucha sindical continúa”. Y dos años más tarde, del 3 al 6 de abril de 1980, se celebra el XXXII Congreso por “Un sindicalismo para todos”. El 10 de julio de 1979 UGT y la patronal CEOE firman el Acuerdo Básico Interconfederal (ABI) y este año Manuel Simón y Nicolás Redondo son elegidos miembros del Comité Ejecutivo de la Confederación Europea de Sindicatos.

En 1982 se vuelven a celebrar elecciones sindicales. Según los datos oficiales, de los 140.770 Delegados elegidos 51.672 corresponden a UGT; 47.016 a Comisiones Obreras; 6.527 a la Unión Sindical Obrera; 4.642 a ELA; 1.651 a la Intersindical Galega; 12.233 a “otros” y 17.024 a “No afiliados”. En 1984 no se celebran elecciones sindicales a nivel nacional porque la legislación en este aspecto cambia y amplía el mandato de los Delegados sindicales a cuatro años. En 1983, se firma el Acuerdo Interconfederal (AI) el 15 de febrero, y del 1 al 5 de junio, UGT celebra su XXXIII Congreso “Desde el poder sindical, a la solidaridad”.

En 1982, España vuelve a tener un Gobierno de izquierdas tras el triunfo electoral del PSOE el 28 de octubre, que abre grandes expectativas en el país, sobre todo en los sectores progresistas que esperan un cambio, pero no tardan en aparecer las fricciones entre los sindicatos y el Gobierno que preside Felipe González por su política excesivamente liberal del área económica. Las primeras desavenencias serias de UGT con el Gobierno socialista datan de 1985, cuando es aprobado el decreto-ley de reforma de la Seguridad Social (siendo Ministro de Economía y Hacienda Miguel Boyer) y son recortadas las pensiones. Carlos Solchaga, que reemplazó a Boyer en el cargo en julio del 85, se convertiría con el tiempo en la bestia negra de los ugetistas. No es ningún secreto que, desde los despachos del PSOE, en el año 85, se andaba buscando sucesor a Nicolás Redondo en la Secretaría General del Sindicato. Sin embargo, el XXXIV Congreso de UGT (“El Sindicato para la nueva sociedad”), celebrado entre el 2 y 6 de abril de 1986, no dejó transpirar las tensiones existentes entre unos y otros (era año de elecciones generales) y el informe de gestión de la Comisión Ejecutiva Confederal fue aprobado por unanimidad.

Después de las elecciones generales, que dan de nuevo la victoria al PSOE, las relaciones de UGT con el Partido sufren altibajos, hasta desembocar, en 1987, en una cadena de dimisiones en el Partido y en el Sindicato provocada por el debate en el Parlamento de los Presupuestos de 1988.

En octubre de 1986 se entregan a UGT 6.074 millones de pesetas en concepto de devolución del Patrimonio Sindical incautado al fin de la Guerra Civil, con arreglo a un inventario elaborado por el Gobierno. Previamente, en septiembre del mismo año, UGT había recibido 4.144 millones.

Las elecciones sindicales de 1986 confirman, según los datos oficiales, la tendencia al alza de UGT: De 177.484 Delegados elegidos, 71.327 correspondieron a UGT; 60.816 a Comisiones Obreras; 6.791 a la Unión Sindical Obrera; 5.190 a ELA; 1.120 a INTG; 1.104 a CXTG; 17.670 a “otros” y 13.466 a “No afiliados”. Cuatro años después, en las elecciones de 1990, de los 237.261 Delegados elegidos, 99.737 correspondieron a UGT; 87.730 a Comisiones Obreras; 7.487 a ELA; 6.860 a la Unión Sindical Obrera y 3.527 a la CIG.

Las diferencias entre UGT y el Gobierno se recrudecieron ante el debate del proyecto de Ley de Presupuestos para 1988, en lo que se refiere a salarios, pensiones y desempleo. Se produjeron entonces una cadena de dimisiones. El primero fue Nicolás Redondo, que votó en contra del proyecto de Ley. A partir de ese momento se sucedieron las dimisiones de sus escaños en el Congreso y Senado de sindicalistas elegidos en las listas socialistas, como la del propio Secretario General de UGT, Nicolás Redondo, y del Secretario de Organización, Antón Saracíbar. A éstas siguieron las dimisiones de Emilio Castro, Secretario de Acción Institucional, y en octubre de 1987 Cándido Méndez, Secretario General de UGT en Andalucía, hace lo propio en el Parlamento Andaluz. Juan Cuenca, senador socialista y Secretario de Formación en UGT-Granada, es expulsado de la Ejecutiva del Sindicato por votar a favor de la ley de reforma de las pensiones, Juan Mazarrasa, responsable confederal de la Unión de Técnicos y Cuadros de UGT, y José Luis Corcuera, Secretario confederal de Acción Reivindicativa, abandonaron sus puestos en el sindicato en beneficio del Partido, al igual que Justo Zambrana dimite de la Secretaría de Relaciones Institucionales de la Comisión Ejecutiva de UGT para dedicarse al Partido y conservar su escaño. Así las cosas, UGT caminaba hacia la celebración de su Centenario en un clima de incertidumbre en cuanto a su eterno debate sobre la relación Sindicato-Partido y con dos crisis concretas en sus Federaciones de Metal y de Minería.

La crisis en la Federación de Minería coleaba desde enero de 1986, cuando se llegó a la disolución del SOMA-UGT porque, según decía el secretario general de la Federación, Antón Saavedra, "el SOMA recibe órdenes de arriba". En septiembre del 87, durante la reunión del Comité de la Federación Estatal, se lanzaron desde este Sindicato ataques al PSOE y dos diputados socialistas fueron declarados "personae non gratae" por los asistentes. En cuanto al Metal, estaban todavía recientes las heridas provocadas en la Federación por el antagonismo entre los partidarios del hasta entonces Secretario General Antonio Puerta (inhabilitado en su cargo con toda la Ejecutiva) y del candidato a la misma Secretaría Manuel Fernández López "Lito".

En este convulso año de 1988 UGT conmemoraba sus primeros cien años de vida. En palabras del entonces secretario general del Sindicato, Nicolás Redondo, “UGT conoció todos los avatares de la propia evolución histórica de España en dicho lapso de tiempo, un período cuajado de conflictos de todo género, especialmente sociales, en que la clase trabajadora ha tenido que luchar muy duramente: primero, para poder organizarse, saliendo de su postración y venciendo para ello las prohibiciones y trabas que impedían el derecho mismo de sindicación, hasta lograr su reconocimiento, y después, para ir conquistando, poco a poco, condiciones de vida y de trabajo más dignas, más humanas, con las que superar aquellas escandalosas situaciones de miseria, explotación e indefensión de las que partía. En este duro proceso recorrido por el Movimiento Obrero, UGT es una pieza clave, un factor esencial, al haber constituido el primer núcleo de Organización consistente de los trabajadores de nuestro país...”.

Por resolución de la Comisión Ejecutiva Confederal se crea a finales de 1987 la Comisión Permanente del Centenario, integrada por algunos miembros de la CEC y por representantes de la Unión Regional de Madrid y de las Federaciones Estatales de Industria, con el fin de coordinar las actividades que se desarrollarían ese año. Uno de los primeros actos fue la presentación el 8 de marzo del sello conmemorativo del centenario, de un valor de 20 pesetas, en los salones de la central de Correos de Madrid. El 18 de abril, el Ateneo de Madrid sería el escenario de presentación del Patronato del Primer Centenario de UGT cuyo presidente de honor fue Ramón Rubial Cavia y presidente ejecutivo el entonces secretario general de UGT, Nicolás Redondo, al que asistirían en sus funciones 13 miembros, tanto del PSOE como del Sindicato. Entre los múltiples actos culturales, deportivos y sociales realizados por toda la Organización a lo ancho y largo de toda la geografía española, cabe destacar la inauguración, el 28 de junio, de la Escuela de Formación Sindical “Julián Besteiro” en Madrid.

Pero el acto cumbre fue sin duda la Fiesta del 1º de Mayo, en la Casa de Campo de Madrid, que duró cuatro días. Fue una fiesta de confraternización de sindicalistas y socialistas como se apreció en la delegación del PSOE encabezada por Ramón Rubial, presidente del PSOE, y los miembros de la Ejecutiva socialista Carmen García Bloise, Enrique Múgica y Francisco Fernández Marugán. Comisiones Obreras envió una representación encabezada por su secretario general, Antonio Gutiérrez, además de Agustín Moreno y Julián Ariza. El Gobierno socialista estuvo representado por los ministros de Trabajo y Seguridad Social, Manuel Chaves; de Interior, José Barrionuevo, y Javier Solana, de Cultura.

En su discurso Nicolás Redondo exigió al Gobierno que prestase una mayor atención a los sectores más desfavorecidos, parados, asalariados, pensionistas, y quienes han llevado la parte más dura de la recuperación económica. Recordó que el Gobierno tiene una deuda con todos los sectores que le han apoyado: dar un giro social a su política y esto es posible porque a situación económica lo permite. Más adelante señalaba que “no se va a hacer una política de progreso sin contar con nosotros” y se adentró en referencias a las difíciles relaciones entre el Sindicato y el Partido que han tenido “altibajos y enfrentamientos, pero que no deben dramatizarse”. “Queremos relaciones fraternales, pero determinando la acción sindical nosotros”. Se refirió a las movilizaciones que se estaban efectuando en distintos sectores tendiendo un puente al Gobierno para que negociase.

Pero la ausencia en este 1º de Mayo del presidente del Gobierno, Felipe González, atisbaba la ruptura entre el Gobierno socialista y el Sindicato, que implicaría también a las relaciones Sindicato-PSOE. Las desavenencias entre UGT y el PSOE originaron un acercamiento progresivo entre los dos Sindicatos mayoritarios. El año 1988 fue el de la unidad de acción UGT-CCOO, a través de la Propuesta Sindical Prioritaria, y el de la Plataforma Sindical Unitaria, en la que trabajaron comisiones técnicas de ambos sindicatos. También ese fue el año de la denuncia de UGT a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) contra el Gobierno por los acuerdos Administración-Unión Democrática de Pensionistas (UDP) y el de la primera huelga general (14 de diciembre) desde 1934. Esa huelga de 24 horas paralizó el país y contó con el apoyo de aproximadamente ocho millones de trabajadores. La siguiente huelga general de 24 horas y cierta enjundia (hubo otras de menor duración, como la del 28 de mayo de 1992) tuvo lugar el 27 de enero de 1994, contra la creación de las ETT, la introducción del contrato de aprendizaje (PEJ), la movilidad geográfica y funcional, la flexibilización de la contratación a tiempo parcial..., cuando pararon un 90% de los trabajadores según los Sindicatos y tan sólo un 30% según los empresarios.

Así las cosas, se acercaba el día de la jubilación del hombre que durante 18 años había conducido a UGT desde la clandestinidad al puesto de Sindicato mayoritario del país en la década de los ochenta. A sus 66 años, Nicolás Redondo decidió que en el 36 Congreso Confederal no se presentaría a la reelección. El 36 Congreso Confederal de UGT se celebró del 7 al 10 de abril de 1994 entre insultos de los afectados por la crisis de la PSV en el exterior y apagones y llamamientos a la unidad en el interior del Palacio Municipal de Congresos del Campo de las Naciones de Madrid. Estos llamamientos de Nicolás Redondo a la unidad interna del Sindicato estaban más que justificados, pues hasta el último momento no se despejó la incógnita sobre la posible presentación de dos listas para la sucesión del Secretario General saliente, una encabezada por Cándido Méndez (UGT-Andalucía) y la otra por Manuel Fernández "Lito" (UGT-Metal), que en el último momento anunció que no se presentaría, dejando así el paso libre a Cándido Méndez, que tuvo el apoyo del 75% de los votos, frente a la abstención del otro 25%. Redondo no había sido capaz de imponer su autoridad arbitral para lograr un consenso en la pugna abierta por la sucesión y eso habría de pagarlo el Sindicato unos meses más tarde cuando la decisión de la Ejecutiva Confederal de cesar en sus funciones a tres disidentes de ese órgano directivo (José Luis Daza, Secretario de Acción Sindical; Gustavo Gardey, Secretario de Acción Social, y la vocal Dionisia Muñoz) y la posterior desautorización por el Comité Confederal desembocaba, el 25 de febrero de 1995, en la convocatoria de un Congreso extraordinario, para el 29 de abril siguiente, en el que se elegiría un nuevo Secretario General, permaneciendo en funciones hasta dicha fecha Cándido Méndez.

En ese Congreso extraordinario sería reelegido Cándido Méndez por 431 votos frente a los 369 obtenidos por Manuel Fernández "Lito", que sí presentó su candidatura en esta ocasión. La participación fue absoluta, sin votos nulos ni en blanco. La presentación de dos candidaturas en el Congreso planteó una situación insólita a los ochocientos delegados asistentes, quienes por primera vez en la historia del centenario Sindicato, se veían obligados a elegir entre dos posibles secretarios generales.

Posteriormente, del 11 al 14 de marzo de 1998 se realizó el 37 Congreso Confederal que se desarrolló bajo el lema “UGT por las 35 horas. Empleo y Solidaridad” y en él fue reelegido (con el 86'01% de los votos) como secretario general, Cándido Méndez.

El 20 de abril, UGT y Comisiones Obreras comienzan las movilizaciones a favor de la semana laboral de las 35 horas y una mejora en la protección a los parados. El acto más importante se celebró en Madrid con una concentración estatal de delegados, con el lema "Por el empleo y la solidaridad". El 3 de diciembre culminan con grandes manifestaciones en todas las Comunidades Autónomas un proceso de movilizaciones contra la política económica del Gobierno del PP, iniciadas el 3 de noviembre.

En el año 1999 las concentraciones unitarias de UGT y Comisiones Obreras, a favor de mejoras económicas y sociales para los desempleados, tuvieron su exponente más significativo en la concentración del 16 de diciembre ante el Congreso de los Diputados. Esta movilización formó parte de la campaña "Más subsidio, más empleo", que ambos Sindicatos desarrollaron en el conjunto del país para reclamar derechos y solidaridad con las personas en paro.

El 24 de enero de 2000 inicia su andadura la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), vinculada a UGT, y que agrupa a comerciantes, titulados y operarios, con lo que se cumple un mandato del 37 Congreso Confederal, en el que se decidió la necesidad de aglutinar al mundo excesivamente disperso de los autónomos.

Ese mismo mes, en concreto el día 26, Cándido Méndez presenta a los cuadros de UGT la campaña "Garantía para todos, de empleo y protección", en un acto sindical celebrado en la sede de UGT en Madrid. Esta campaña tuvo como objetivo trasladar al conjunto de los afiliados al sindicato, a los trabajadores y a la opinión pública en general la valoración de UGT sobre la primera legislatura del PP y difundir las propuestas del Sindicato para mejorar el empleo y la protección social. Se suceden manifestaciones contra los “globos sonda” que lanza el Ejecutivo. Así, el 10 de febrero se inician las movilizaciones contra el Reglamento de Fundaciones Sanitarias Públicas, que culminarán con una gran manifestación que convocó para el día 28 de ese mes, la Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública.

El 1 de junio se inicia el Diálogo Social propuesto por el presidente del Gobierno, José María Aznar, a empresarios y Sindicatos, en torno a siete mesas: la adaptación del acuerdo para la estabilidad del empleo; la renovación del Pacto de Toledo; la reforma del servicio público de empleo; la mejora en la prevención de riesgos laborales; la extensión del trabajo a tiempo parcial; el desarrollo de las políticas activas y la nueva Formación Profesional.

El 10 de octubre, UGT y Comisiones Obreras aprobaron las Propuestas Sindicales de Negociación en el Diálogo Social con CEOE, en las que se renegociarán y ampliarán los Acuerdos Interconfederales para la Estabilidad del Empleo (AIEE) y sobre Negociación Colectiva (AINC) firmados en 1997 y que finalizan su vigencia en mayo de 2001.

La Europa Social y del pleno empleo y la integración de la Carta de Derechos Fundamentales en el Tratado, fue el eje de la convocatoria que la Confederación Europea de Sindicatos (CES) reunió a más de 60.000 sindicalistas en una Euromanifestación en la ciudad de Niza que acogió la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de los 15 países de la Unión Europea.

El 13 de diciembre, UGT y CC.OO. convocaron movilizaciones en 42 de las principales ciudades del país, en defensa del Diálogo Social, iniciado entre Sindicatos, empresarios y Gobierno en el mes de junio, ante el bloqueo y las interferencias del Gobierno en el mismo. El lema de las manifestaciones fue “Por un trabajo digno y seguro. Salarios suficientes y mejora de la protección social”.

El 14 de diciembre, los empleados públicos secundan una huelga general convocada por los Sindicatos de la Función Pública contra la decisión del Gobierno de aplicar una subida salarial para 2001 del 2% (cuando la inflación de 2000 estuvo en el 4,1%), por el derecho a la negociación colectiva, por la cláusula de revisión salarial, por un empleo público de calidad, por los salarios, contra la movilidad geográfica impuesta, contra la tasa de reposición, por unos servicios públicos estables, profesionales y de calidad.

El 19 de diciembre, se firma el III Acuerdo Nacional de Formación Continua. Un año más, la violencia terrorista de ETA no cesa y UGT y CC.OO., en una reunión mantenida el 20 de diciembre en el seno de la Comisión de Seguimiento del Acuerdo por las libertades y contra el terrorismo firmado por el PP y el PSOE el 8 de diciembre, apoyaron este Acuerdo y se comprometieron a difundirlo entre los trabajadores de nuestro país y hacerlo llegar a los ámbitos europeos e internacionales.

El 31 de enero de 2001, los máximos dirigentes de UGT, CC.OO., CEOE y CEPYME (Cándido Méndez, José María Fidalgo, José Mª Cuevas y Antonio Masa) firmaron la renovación del Acuerdo para la Solución Extrajudicial de Conflictos Laborales (ASEC-II). Se producen en estos primeros meses, y continuarían el resto del año, movilizaciones de funcionarios que exigían se les abonasen los atrasos de la congelación salarial impuesta por el Gobierno desde 1997 y que avaló una sentencia de la Audiencia Nacional. También se produce una huelga general en la Construcción (2 de marzo) por el alto índice de siniestralidad y precariedad laboral en el sector. En otro plano, el terrorismo de ETA se intensifica con el asesinato de varios sindicalistas e incendiados o atacados varios locales sindicales, lo que motiva la firma el 28 de marzo de una declaración común del movimiento sindical franco-español “Por las Libertades y contra el Terrorismo” por la que se comprometen a impulsar entre los trabajadores del País Vasco, así como en el resto de España y Francia, cuantas iniciativas sean necesarias para luchar contra ETA y en defensa de los derechos humanos, la democracia y el Estado de Derecho”.

El Gobierno plantea un diálogo social retórico mientras adopta decisiones como la aprobación unilateral de un Real Decreto (el 5/2001, de 2 de marzo), el “Aznarazo”, de reforma laboral, con importantes supresiones de derechos individuales y colectivos en materia de contratación, que es aprobado el 27 de junio por el Congreso de los Diputados y que entró en vigor el 11 de julio, con los votos a favor del PP, CiU y CC y el rechazo de la oposición salvo el PNV, que se abstuvo. Mientras tanto, el 6 de abril el Consejo Confederal de UGT rechaza firmar el preacuerdo de Pensiones a que han llegado el 30 de marzo CC.OO., el Gobierno y la patronal. Asimismo, el Gobierno sigue con sus reformas sin contar con los sindicatos, como el caso de la reforma de la Negociación Colectiva (cuya negociación se inició el 29 de mayo y duraría varios meses ). Esta situación supuso un debate en UGT sobre la necesidad de articular respuestas frente a las pretensiones de la patronal por aumentar la desregulación en los derechos laborales y las imposiciones regresivas del Gobierno. Una respuesta que debía conducir a la movilización general que tenga como horizonte un Paro General de 24 horas (al que no se suma CC.OO.) que finalmente no llega a producirse, aunque sí hubo importantes movilizaciones.

En abril, del 15 al 18, se cumple el 25 Aniversario del XXX Congreso de UGT, el primero que realizó una organización democrática tras el paréntesis de la dictadura. UGT y CC.OO. celebran, pese a las discrepancias, el Primero de Mayo con manifestaciones conjuntas, aunque con manifiestos diferentes, bajo el lema “Empleo estable, seguro y con derechos”.

Por la situación creada en el terreno sociolaboral por la política regresiva del gobierno del PP, que rompió el modelo de diálogo social existente hasta la fecha, optando por la imposición de medidas sociolaborales regresivas, el 21 de junio, más de 20.000 delegados sindicales de UGT de toda España se concentran en la Plaza Mayor de Madrid, convocados por UGT, en un multitudinario Acto Sindical “Por el empleo estable, seguro y con derechos”. “Por la mejora real de la protección social” y “En defensa de la negociación colectiva”. Este acto sindical, viene a sumarse a la huelga general en Galicia (15 de junio), movilización general en Asturias (14 de junio), referéndum en Cataluña (22 de mayo), “Marcha Aragonesa por la Dignidad del Empleo” (septiembre), recogida de firmas y multitud de asambleas informativas. El Gobierno, insensible a estas movilizaciones, insiste en su política de recortes y se plantea el recorte del seguro de desempleo que daría lugar una intensa campaña sindical en los meses siguientes.

El 31 de julio entra en vigor el reglamento que desarrolla la Ley de Extranjería, una Ley que suscita el rechazo público de la oposición política y sindicatos.

El 11 de septiembre se produce un atentado que derribó las torres gemelas del World Trade Center, en Nueva York, y desde la Secretaría General de UGT se publica una Circular (27 de septiembre) que analiza este acontecimiento y sus posibles repercusiones. El 20 de septiembre, UGT presenta en el Congreso la ILP (Iniciativa Legislativa Popular) elaborada por el Sindicato, y aprobado por el VII Comité Confederal celebrado los días 27 y 28 de junio. en la que se defiende la mejora de la calidad de vida de los trabajadores, la estabilidad y calidad de empleo, la seguridad laboral y la reducción de la jornada a 35 horas semanales.

La enseñanza está en pie de guerra a favor de una verdadera Ley de la Calidad de la Enseñanza que motivó una huelga general en la enseñanza no universitaria el 29 de octubre. El 1 de noviembre, la Ley Orgánica de Universidades (LOU) pasa el trámite del Congreso con el respaldo de PP, CiU y Coalición Canaria. La contestación de los estamentos universitarios -Rectores, profesores, alumnos, personal de administración y servicios (PAS)- fue contundente, llegándose incluso a considerar dichas protestas como las más importantes desde la Transición (huelga general en Enseñanzas Medias y Universidad el día 28 de noviembre y una marcha sobre Madrid el 1 de diciembre).

El 13 de noviembre, más de 10.000 delegados sindicales de la Función Pública se concentraron ante las delegaciones y subdelegaciones del Gobierno en toda España, convocados por UGT y CC.OO., ante la intransigencia de la Administración que niega a los empleados públicos subidas salariales para recuperar el poder adquisitivo perdido durante varios años.

El 20 de diciembre, tras unas tensas negociaciones de meses con continuas interferencias del Gobierno, se firma el Acuerdo Interconfederal sobre criterios, orientaciones y recomendaciones para la negociación colectiva del año 2002 negociado entre UGT, CC.OO., CEOE y CEPYME.

En el año 2002, el 5 de marzo, en la Escuela Julián Besteiro, de Madrid, se presentó el libro “Nicolás Redondo. Escritos y Discursos. 1976-1994” con la presencia del propio autor, el ex Secretario General de UGT, Nicolás Redondo, y del entonces Secretario General, Cándido Méndez.

El 14 de marzo, la Confederación Europea de Sindicatos (CES) convocó en Barcelona, en víspera del Consejo Europeo sobre empleo bajo presidencia española, una euromanifestación para reivindicar “Más Europa” y a la que asistieron 300.000 manifestantes, convocados por los sindicatos europeos entre los que se contaban los sindicatos españoles UGT y CC.OO.

Durante los días 13 a 16 de marzo se celebró en Madrid el 38 Congreso de UGT bajo el lema de “Tu Fuerza, la Unión; Nuestra Fuerza, la Igualdad”, que definió las políticas de UGT para los próximos cuatro años, y los Delegados asistentes plantearon la conveniencia de que su acción sindical traspase las fronteras nacionales e impulse los comités europeos. En este Congreso, UGT se dota de un Programa Fundamental para varios años, además de un Programa de Acción que servirá de pauta de congreso a congreso y es reelegido Cándido Méndez como Secretario General.

El 17 de abril, el Gobierno entrega a los sindicatos el documento “Medidas de Reforma de la protección por desempleo y de la Ley Básica de Empleo”, que significan para UGT y CC.OO. recortes injustificados e injustos, indignos e intolerables. La conclusión de los sindicatos es de que no se trata de un proceso de diálogo ni de negociación, puesto que la estructura básica de la reforma, los principios, ya están decididos por el Gobierno.

El 1 Mayo unitario tuvo como lema “mejora de la protección por desempleo, YA”

El 13 de mayo se rompe el diálogo social. UGT y CC.OO. pidieron a los responsables de Trabajo la retirada del paquete de reformas en materia de protección por desempleo y de la Ley Básica de Empleo como paso imprescindible para que se pudiera iniciar un proceso de negociación, pero el Gobierno hizo caso omiso. El 23 de mayo, el Comité Confederal de UGT y el Consejo Confederal de CC.OO. aprobaron coordinadamente y por mayoría absoluta la convocatoria de una Huelga General para el 20 de junio. Como respuesta, por la vía de la máxima urgencia, el Consejo de Ministros del viernes 24 aprueba la norma que modifica la cobertura a los parados y reduce los costes de despido mediante la eliminación de los salarios de tramitación, lo que los sindicatos denominaron "decretazo” del Gobierno.

El 20 de junio se realizó la Huelga General contra el decreto de desempleo que fue total en la industria; generalizada en la construcción y parcial en los servicios, y la policía –que tenía órdenes expresas- reprimió duramente a los piquetes informativos. UGT y CC.OO. calificaron la jornada de paro de "éxito total"; mientras que el ministro portavoz del Gobierno, Pío Cabanillas, afirmó a primera hora de la mañana: "No hay huelga general". A pesar de la disparidad de cifras, tanto el Gobierno como los sindicatos coincidieron en que la comunidad autónoma donde la huelga tuvo un seguimiento más amplio fue Andalucía, la más afectada también por la reforma del subsidio agrario. Las 90 concentraciones que acompañaron a la huelga, que fueron especialmente concurridas en Barcelona, Sevilla, Zaragoza, Valencia y Vigo, reunieron en total a más de dos millones de personas. Tras la huelga, los Secretarios Generales de UGT y CC.OO., Cándido Méndez y José María Fidalgo, remitieron una carta el día 27 de junio al presidente del Gobierno, José María Aznar, en la que le reclaman tener de inmediato un encuentro personal para abordar y resolver el desencuentro entre los sindicatos y el Ejecutivo a través del diálogo y la negociación. El sábado, 5 de octubre, como continuación de las protestas contra el “decretazo”, más de quinientas mil personas, sindicalistas llegados desde todo el país, se concentraron en un ambiente festivo en la Puerta de Alcalá de Madrid en uno de los mayores actos sindicales de la democracia con el lema “Por la derogación del ´decretazo`, que recorta prestaciones, elimina derechos y abarata el despido”. El Gobierno, días después, a través del Grupo Popular, introdujo cambios sustanciales en el “decretazo”. Las 24 enmiendas aceptadas por el PP recogieron siete de las ocho modificaciones exigidas por los sindicatos con una excepción, las restricciones al subsidio agrario, que daría lugar a importantes movilizaciones de jornaleros y alcaldes de los municipios andaluces y extremeños.

El 29 de octubre se convoca Huelga General en la Enseñanza pública no universitaria, con manifestaciones y/o concentraciones en todas las capitales de provincia, contra la Ley de Calidad de la Enseñanza (LOCE) con participación de cerca de medio millón de docentes y unos cuatro millones de estudiantes convocados por todos los sindicatos de la enseñanza, Sindicato de Estudiantes, asociaciones estudiantiles, y con el respaldo de asociaciones de padres y Movimientos de Renovación Pedagógica.

El 19 de noviembre se produce en las costas gallegas el hundimiento del petrolero “Prestige” que causa una catástrofe ecológica sin precedentes con el vertido de miles de toneladas de fuel y que moviliza a todo el país, y sobre todo a Galicia, escenario de multitudinarias manifestaciones convocadas por la Plataforma cívica “Nunca Máis” formada, entre otros colectivos, por los sindicatos.

El 14 de diciembre entra en vigor la Ley de medidas urgentes para la reforma del sistema de protección por desempleo y mejora de la ocupabilidad, el “decretazo”, aprobada el 28 de noviembre por el Congreso de los Diputados con las reformas que el Gobierno trató con los sindicatos tras la huelga general del 20 de junio, aunque sin tocar la nueva regulación referente al subsidio agrario. Este fue el motivo que llevó a PSOE, IU, PNV y BNG a rechazar la norma, que tampoco gustó a UGT y CC.OO., derogando el Real Decreto-Ley de 24 de mayo que aprobó el Gobierno sobre el mismo tema.

El 25 de enero de 2003, el ministro de Trabajo, Eduardo Zaplana, presentó a los sindicatos el proyecto de decreto que regula la renta agraria, la nueva prestación diseñada para los jornaleros que se quedaron sin subsidio agrario tras el “decretazo” de mayo de 2002 y que sustituye al PER (Plan de Empleo Rural). Esta propuesta supuso que tanto UGT como CC.OO. desconvocaran este día la huelga general del campo que tenían previsto realizar el 20 de febrero en Andalucía y Extremadura.

El 28 de enero, tanto el Comité Confederal Extraordinario de UGT y el Consejo Confederal de CC.OO. dieron el visto bueno a la firma del Acuerdo Interconfederal para la Negociación Colectiva para 2003 firmado el día 30 con las patronales CEOE y CEPYME. UGT decidió la convocatoria de movilizaciones para el mes de marzo (día 12) encaminadas a exigir un incremento de las pensiones en línea con la UE y mostrar su desacuerdo con que el cálculo de las prestaciones se haga por toda la vida laboral del trabajador, movilizaciones que se hicieron también el 4 de junio en Madrid. El 29 de enero, en el pleno de la Comisión Nacional de Salud y Seguridad en el Trabajo (CNSST) se ratificó el preacuerdo para la Prevención de Riesgos Laborales (“Propuesta de la Mesa de Diálogo Social en materia de Prevención de Riesgos Laborales”).

El 23 de febrero un millón de personas se manifestaron en Madrid, coincidiendo con los 100 días del hundimiento del petrolero “Prestige”, que inundó de chapapote las costas gallegas, exigiendo que se conociera la verdad y pedir responsabilidades políticas por la catástrofe.

Mientras tanto, en la escena nacional e internacional irrumpe la amenaza de una intervención armada en Irak, que motivó que el 15 de febrero se produjeran manifestaciones multitudinarias en todo el mundo, especialmente en España uno de los países que apoyó la guerra junto a EE.UU. e Inglaterra. El 15 de marzo, apoyada por la Confederación Europea de Sindicatos (CES) y todas sus organizaciones afiliadas, más de 300 organizaciones sociales, entre las que se encontraban UGT y CC.OO., participaron en toda España en las manifestaciones contra la guerra de Irak en la que participaron más de 5 millones de personas. El día anterior, viernes 14, todos los trabajadores europeos convocados por la CES (convocatoria que se repetiría los días 21 y 26) pararon durante 15 minutos, por primera vez en su historia, el día que estaba previsto se reuniera el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas contra la inminente declaración de guerra. El 20 de marzo, tras la cumbre de Azores, se inicia la guerra contra Irak sin el respaldo de las Naciones Unidas, lo que provocó se sucedieran en España, al igual que en todo el mundo, manifestaciones diarias, concentraciones ante las embajadas, instituciones políticas,... organizadas por movimientos sociales, partidos políticos, plataformas culturales y sindicatos a fin de parar la guerra.

El 27 de marzo, el Consejo Confederal de UGT convoca Huelga General de 2 horas (por turno) a celebrar el día 10 de Abril contra las repercusiones laborales, económicas y sociales de la guerra en Irak. CC.OO. se desvinculó de esta huelga decidiendo como alternativa un paro de 15 minutos. Esta Huelga General (con una participación de más del 70% de los trabajadores) se completó con un compendio de actividades de movilización ciudadana: marchas de estudiantes, concentraciones, caceroladas, etc., que concitó a millones de personas. Este clamor contra la guerra continuó siendo el referente del 28 de abril, Día Internacional de la Seguridad y Salud en el Trabajo, cuyo lema fue “Respeto a la salud y seguridad. Por el respeto a la paz. No a la Guerra” y del 1º de Mayo, “Por la Paz y el Empleo. No a la Guerra”. Esta ola pacifista crispa al Gobierno del PP que temía que su participación en la guerra le pasase factura en las elecciones municipales y autonómicas del 25 de mayo.

El 29 de mayo El Secretario General de UGT, Cándido Méndez, es elegido presidente de la Confederación Europea de Sindicatos (CES) en el 10º Congreso de esa Confederación celebrado en Praga con 353 votos a favor sobre un total de 385 votos emitidos, sustituyendo al austriaco Fritz Verzetnitsch. El británico John Monks, con 333 votos, fue elegido como Secretario General en sustitución de Emilio Gabaglio. Méndez es el primer español que ocupa este cargo en los 30 años de historia de la CES en la que están representadas más de 70 organizaciones sindicales de 34 países y alrededor de 60 millones de trabajadores europeos.

Para finalizar esta breve reseña decir que los pasados días 8 al 11 de junio se celebró el 39 Congreso Confederal en el que volvió a ser reelegido el compañero Cándido Méndez, para los próximos cuatro años que dura el mandato.